Con una bufanda envuelta en el cuello
avanzo por esa calle sombría.
Intentando esquivar el viento
que me acecha por las esquinas.
Miro hacia un lado y hacia otro
y solo encuentro soledad,
intentando contener las lágrimas
procuro no desesperar.
Y sigo buscando tu rostro
a ver si está en algún lugar.
Al llegar al final de la avenida
el gélido viento me hace temblar.
Le pregunto a un desconocido la hora.
Y él me dice que tú no vendrás.
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