viernes, 6 de noviembre de 2009

El invierno.

Con una bufanda envuelta en el cuello
avanzo por esa calle sombría.

Intentando esquivar el viento
que me acecha por las esquinas.

Miro hacia un lado y hacia otro
y solo encuentro soledad,

intentando contener las lágrimas
procuro no desesperar.

Y sigo buscando tu rostro
a ver si está en algún lugar.

Al llegar al final de la avenida
el gélido viento me hace temblar.

Le pregunto a un desconocido la hora.
Y él me dice que no vendrás.

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