Érase una vez
una noche de verano,
cuando tú te acercastes a mí
y me cojistes de la mano.
Mi cuerpo tomó un frenesí,
un frenesí inesperado,
entonces me abrazé a tí
y desee estar siempre a tu lado.
Giré la mejilla
bastante exaltado,
y te besé en los labios
para decirte que estoy enamorado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
te falta una "o" al final
ResponderEliminarGracias por tu observación A. PiNO
ResponderEliminar